El día que lo pusiste en el tejado, no volviste a preocuparte por los cortes de luz y te sentiste tranquilo olvidándolos.
El día que lo pusiste en el tejado, subiste por la escalera, apretaste el último tornillo y aplaudiste al bajar. Al verlo en el tejado, con sus aspas girando lentamente, sentiste una sensación extraña e indescriptible. Ni emoción ni orgullo, solo la sensación de que algunas cosas serían diferentes a hoy.
La vida seguía como siempre. Ibas al campo, hacías tu trabajo y, cuando te ponías a trabajar, te olvidabas del molino. A veces soplaba el viento y no mirabas hacia arriba; a veces brillaba el sol y no le prestabas mucha atención. Simplemente estaba allí, girando solo, disfrutando del sol, silencioso y modesto, sin presumir ni quejarse.
Hasta que una noche, el pueblo se quedó sin luz otra vez. La casa del vecino estaba a oscuras, con velas encendidas y sombras parpadeando. Llegaste a casa, encendiste la luz. Solo entonces recordaste: «Ah, todavía hay un molino en el tejado». Lo habías olvidado hacía tiempo, pero él no te había olvidado. Siempre está ahí, girando, almacenando electricidad para ti, lista para que la uses cuando la necesites.
Desde entonces, nunca más te preocupaste por los apagones. No era que la luz siguiera funcionando, sino que dejaste de preocuparte. Aunque se fuera, no tenías miedo, porque estaba ahí; incluso en la oscuridad, no entrabas en pánico, las luces volvían. A veces la gente preguntaba: «¿Por qué no tienes luz?». Sonreías y decías que no lo sabías. En realidad, lo sabías, era ese molino en el tejado el que te la sostenía.
El día que lo pusiste en el tejado, nunca más te preocupaste por los apagones, te olvidaste de ellos y te sentiste tranquilo. Desde ese día, los apagones eran un problema ajeno; Acabas de vivir tu vida.
Contact: Zonhan
Tel: 86-18968885702
Whatsapp: 86-18968885702
Email: zonhan@zonhan.com
Add: HEADQUARTERS ECONOMIC PARK, YUEQING,ZHEJIANG,CHINA